Las infraestructuras críticas son aquellas cuya interrupción afecta directamente la seguridad nacional, la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos. Entre las más relevantes se encuentran: energía, transporte, salud, finanzas, agua y saneamiento, y telecomunicaciones.
¿Por qué los ciber-atacantes se orientan a servicios críticos?
Los atacantes se orientan a servicios críticos porque generan máximo impacto social y económico; buscan interrumpir operaciones esenciales, obtener beneficios financieros, ejercer presión política o causar desestabilización y caos.
La interrupción de servicios esenciales puede crear apagones masivos, paralización de transporte o caída de sistemas hospitalarios, lo que no solo debilita a un país, sino que genera un impacto negativo en las condiciones geopolíticas de la nación. En otros casos, por ejemplo en ataques con “ransomware”, lo que se busca es secuestrar los sistemas críticos para exigir pagos millonarios.
Ejemplos recientes en Colombia incluyen ataques a más de cien proyectos de transporte y obras públicas con intentos de sabotaje y espionaje, ataques a infraestructura financiera con intentos de fraude y parálisis, ataque a EPS e IPS con la intención de secuestro o robo de datos sensibles, lo cual se materializó en 8 grandes instituciones, y ataques a entornos tanto industriales como energéticos, logrando con esto la detención de varios procesos productivos y de distribución de energía.
¿Qué se recomienda entonces implementar en temas de seguridad?
El modelo Zero Trust ha sido ampliamente recomendado, ya que parte del principio fundamental: “Nunca confiar, siempre verificar”.
Tradicionalmente, las redes confiaban en los usuarios y dispositivos una vez dentro del perímetro corporativo. Zero Trust elimina esa confianza implícita: cada acceso debe ser autenticado, autorizado y continuamente monitoreado, sin importar si proviene de dentro o fuera de la organización. Se basa en tres pilares fundamentales: identidad segura, mínimo privilegio y segmentación de recursos.
¿Cómo implementan las empresas ese concepto?
La adopción de Zero Trust en infraestructuras críticas implica un enfoque integral: 1) Autenticación multifactor, en donde cada usuario debe validar su identidad con más de un método: (contraseña + token, biometría, etc.). 2) Gestión de identidades y accesos, lo que obliga a que se asignen permisos mínimos, y que estos sean revisados periódicamente. 3) Micro segmentación de redes, orientando la gestión a dividir la infraestructura en componentes aislados que impidan que un ataque se propague, lo que reduce el impacto del mismo dentro de la institución. 4) Monitoreo continuo mediante uso de sistemas de detección y respuesta (EDR, SIEM), lo cual permite un análisis de patrones de comportamiento en tiempo real. 5) Protección de dispositivos y puntos de acceso mediante gobernanza estricta y políticas de seguridad. 6) Cifrado de datos en tránsito y reposo, lo que garantiza que la información sensible siempre esté protegida incluso si es interceptada. 7) Simulacros y pruebas de penetración, lo cual es indispensable para evaluar la resiliencia de los sistemas existentes frente a diferentes tipos de ataques.
La seguridad de infraestructuras críticas es un desafío nacional que requiere prevención, resiliencia y adaptación constante. En vista que los ciber-atacantes tienen el objetivo primario de causar el mayor daño posible, es que el modelo Zero Trust se hace indispensable como estrategia para reducir riesgos. Al eliminar la confianza implícita y reforzar la verificación continua, las organizaciones públicas o privadas pueden proteger sectores vitales, asegurando la continuidad de servicios esenciales y la estabilidad de la sociedad.
Descubre más desde Blog de Privacidad, Seguridad y Compliance
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
